Hoy no quería volver a casa. Tampoco durante los últimos días me apetecía estar en casa. Quería estar en la calle, con todos aquellos que han alzado su voz para protestar, para decir que estamos hartos de los políticos que nos gobiernan, de los bancos que nos asfixian y de que tenemos ganas de cambiar las cosas. Quería escuchar y conocer otras muchas opiniones. Si alguien me hubiera dicho hace dos semanas que el movimiento 15M movilizaría a tanta gente, nunca lo habría creído, no hubiera imaginado que se pudiera congregar tanta gente para escuchar las opiniones de muchas otras personas en las asambleas, nos hemos respetado y hemos sentido. Sobre todo eso, hemos sentido. Hemos despertado y aunque nadie sabe la dirección que tomará todo esto, creo que lo importante es que ha pasado. Hemos reaccionado y hacía mucho tiempo que eso no pasaba. Hemos dicho basta, basta a los abusos de poder, a no poder tener una vivienda digna, un trabajo, una ley electoral justa, un futuro mejor. Mucha gente desconfía de todo lo que ha pasado, dicen que esto se pasará en unos días, pero yo no lo creo. Hay que protestar y luchar por nuestros derechos, aunque se terminen las acampadas, no puede terminar lo que ha surgido con ellas. El espíritu de querer cambiar el sistema debe continuar, porque todo se puede cambiar, somos humanos y somos nosotros quienes lo debemos cambiar.
Nos ha sorprendido cómo nos hemos escuchado unos a otros. Vivimos en una sociedad en la que ni siquiera conocemos al vecino que vive al lado de nuestra puerta, se nos olvida que somos personas. Gente normal y corriente que tiene que escuchar y ser escuchada, compartir y respetar. Por eso es aún más emocionante ver lo que ha surgido estos días. De aquí estoy segura de que tiene que salir algo grande, un movimiento que nos represente a todos, las asambleas deben continuar en barrios, en pueblos para que llegue a todo el mundo. La unión hace la fuerza y solo unidos se conseguirá cambiar. En estos días he visto miradas de complicidad en las manifestaciones, he visto alegría, ganas y sobre todo unión. QUE NUNCA TERMINE, hemos despertado y esto es historia. Ahora quiero más, quiero que esta historia se alargue, que podamos seguir soñando.